Esa noche, nosotros cenamos suculentos manjares entre la hermosura de los lagos de Pokara. Yo, recién afeitado y con el espíritu adormecido por el humo del barquero. Ellos, como todos los días anteriores, volvieron a cenar arroz. Un abrazo cargado de todos los recuerdos que guardo de aquel viaje.
2 comentarios:
Esa noche, nosotros cenamos suculentos manjares entre la hermosura de los lagos de Pokara. Yo, recién afeitado y con el espíritu adormecido por el humo del barquero.
Ellos, como todos los días anteriores, volvieron a cenar arroz.
Un abrazo cargado de todos los recuerdos que guardo de aquel viaje.
¡ Que chuli !
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